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CONSEJOS SALZILLO Se denominan bebidas alcohólicas aquellas que contienen una cantidad apreciable de alcohol, independientemente de su origen y composición. Es indistinto el tipo de bebida de que se trate, lo que las convierte en potencialmente problemáticas es su contenido en alcohol. Cada tipo de bebida tiene una graduación alcohólica diferente, pero lo realmente importante no es tanto la graduación sino la cantidad de alcohol ingerida en cada consumición. Suele haber la misma cantidad de alcohol en una jarra de cerveza que en un vaso de vino o en una copa de licor, la cual suele oscilar alrededor de los 10 / 11 gramos de alcohol. El alcohol presenta un riesgo de crear dependencia, tolerancia y adicción, al igual que otras sustancias que son legalmente consumidas en la mayoría de los países occidentales. Las autoridades sanitarias de los países más desarrollados suelen distinguir claramente entre drogas y alcohol. El uso de drogas es siempre malo, mientras que el alcohol sólo es negativo en caso de abuso. Un hombre de 70 kilos de peso elimina 10 / 11 gramos de alcohol en 90 minutos; el mismo hombre retiene en su organismo una dosis de marihuana durante 30 días. Consumido en exceso y continuadamente, el alcohol daña irreversiblemente órganos vitales como el hígado o el cerebro. Aunque depende de circunstancias personales como sexo, peso, carácter, edad o salud, se estima que el consumo moderado diario de alcohol no debe superar los 0'5 gramos por kilo de peso. El alcohol no elimina las tensiones de la vida ni es un remedio contra la soledad. Si se busca la solución en el alcohol, éste puede llegar a ser peligroso, incluso si diariamente se consumen menos de 35 gramos de alcohol puro. Los alimentos retardan la absorción del alcohol. En consecuencia, no debe consumirse alcohol con el estómago vacío. El cuerpo de las mujeres dispone de menos líquido por kilo de peso que el de los hombres. Como consecuencia de este hecho, una misma cantidad de alcohol produce una mayor concentración alcohólica en las mujeres. Por tanto, las mujeres deben beber proporcionalmente con mayor moderación que los hombres. Toda gestante debe abstenerse de ingerir alcohol, ya que no se conocen límites de seguridad. Idéntico comportamiento deben observar las madres en periodo de lactancia. El consumo de alcohol, aun en dosis pequeñas, conjuntamente con fármacos, puede incrementar los efectos de estos medicamentos aumentando su peligrosidad, sobre todo cuando se necesita gran lucidez (p.e.: conduciendo o manejando máquinas complicadas).
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